El sacerdote jesuita Felipe Berríos realizó un análisis de la realidad chilena. Los casos de corrupción en la política, los poderes que actúan aún en el país, la desigualdad y el anhelo de felicidad, son los temas que aborda.
En Chile, independiente del trabajo
de la justicia y de aquello que diga en los casos Penta, Caval y otros; lo que
está pasando es más que un hecho de corrupción. Porque si fuera sólo un hecho
de corrupción, se termina castigando a quienes lo cometen. Pero aquí no se ve
que los políticos tengan grandes mansiones y no tienen una vida de excesos.
Entonces más que una corrupción, hay algo que es mucho más profundo y mucho más
grave: la verdadera corrupción del país es la inequidad social.
Berríos precisa que “más del 50% de
los chilenos gana menos de $300 mil, esa desproporción es la verdadera
corrupción y eso se da desde la Colonia hasta hoy, porque hemos creado unas
capas de privilegios: colegios de elite, redes de filiación sanguínea, que son
clases de poder que han ido dominando el sistema político, comunicacional y
económico”.
Sin embargo, vislumbra cambios “hoy
ese eje de poder se corrió un poco y espero se corra más, porque hoy tiene
acceso a ese poder la clase media, por eso el país se escandaliza por cosas que
siempre se han vivido”.
Los políticos son un espejo de cómo
somos nosotros. Hoy la gente cambió, no acepta un modo de ser, de hacer
negocios, de informar y menos, un modo de ser de la política. Entonces, cuando
la gente cambia esa mentalidad, cambian los medios de comunicación, los grupos
de poder y la política. Por tanto, no es sólo una cosa de los políticos, es de
todos.
El voto es el modo en que la democracia funciona. Como
ciudadanos tenemos que dejar de pensar en lo que yo necesito, lo que a mi
familia le hace falta, lo que a mí me interesa. Debemos preguntarnos ¿qué tipo
de país queremos, qué sociedad queremos construir, cómo protegemos a los más débiles,
qué tipo de gobierno queremos, qué tipo de constitución queremos que nos rija,
cómo va hacer el ejercicio del poder, cómo se va repartir la riqueza? Porque si
tengo una mentalidad individualista, más que un ciudadano soy un consumidor y
me da lo mismo el ejercicio de la política; así no se construye una sociedad.
Los principales afectados somos
nosotros mismos y las consecuencias que sufrimos son las malas condiciones de
vida o de trabajo y el bajo nivel en la educación, todo se liga a la desproporción
en la economía.
Para enfrentar este problema somos
nosotros los que tenemos que alzarnos, dar nuestra opinión en las instancias para
ello, tenemos que votar por los dirigentes que creamos que serán mejor, porque,
si no lo hacemos nosotros, ¿Quién lo va a hacer?
Votando por la persona correcta, este
podría ser un problema a corto plazo, si ese dirigente cumpliera su función de ayudar
a este país
fuente:http://www.reflexionyliberacion.cl/ryl/2016/03/14/la-corrupcion-mas-grande-de-chile-es-la-desigualdad-social/
publicado el dia 14 de marzo del 2016


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