El gran enemigo en la educación es la pobreza con la que se enseña, no sólo la pobreza material sino la pobreza intelectual a la que los niños están expuestos y eso es responsabilidad de todos, padres, profesores, gobierno y sociedad en general.
El objetivo de la prueba SIMCE es evaluar los
conocimientos de los alumnos en asignaturas como lenguaje, matemáticas y
ciencias, y factores no académicos. Aunque yo no soy partidaria de la evaluación
con esta forma, creo que sí debería haber un método de medición de
conocimientos, por lo que sí, son necesarias, por eso es desconcertante que el
gobierno esté pensando en reducir estas
pruebas e incluso eliminarlas en un corto plazo de tiempo, como quien mata al
mensajero porque trae malas noticias.
la subsecretaria
de Educación, Valentina Quiroga, en sus declaraciones luego de la publicación
de los resultados, resaltó la necesidad de “romper la brecha” que se produce en
los diferentes estratos socioeconómicos, llamándola el gran enemigo de la
educación; y calificó de “indignante” la segregación que se produce en las
salas de clases.
Los más afectados en los bajos
niveles de rendimiento son los estudiantes, pues tal vez a ellos no les importe
en el momento, pero son esas pruebas las que los están condicionando por estar
en un colegio “de mala calidad”. Y aunque bien se podría decir que todo el culpa
de la mala educación que brindan los profesores, yo creo que es un trabajo en
conjunto, si a un alumno que no quiere aprender le ponen a un buen profesor –uno
de colegio privado, por ejemplo- el profesor por mas bueno que sea, nunca podrá
enseñarle nada porque es el estudiante quien no tiene la iniciativa de
aprender; el problema se resuelve en conjunto, profesores de vocación, alumnos
con ganas de aprender, y padres que inculquen desde la infancia los deberes
escolares a los niños.
No cabe duda que la desigualdad en materia educacional es un
hecho y se requieren grandes cambios para empezar a nivelar la cancha y acortar
esa “brecha” que tanto perjudica a los más vulnerables. Pero no deja de ser
alarmante que la mayor preocupación sea la diferencia que se presenta entre los
niveles socioeconómicos y no se ponga el acento en lo que realmente
importa en educación, como es mejorar radicalmente la calidad de la
enseñanza en todos los niveles y para todos los estudiantes.
Si no se mejora la calidad de
enseñanza, a largo plazo, solo va a brindar ciudadanos o profesionales
mediocres en materia de educación y eso desencadenaría una baja en el
rendimiento laboral.
Los malos resultados en
comprensión de lectura en todos los estratos; el bajo rendimiento en
matemáticas; el escaso interés por las asignaturas; en fin, el poco desarrollo
de cultura académica de calidad que existe en nuestro país es el verdadero
enemigo que hay que combatir. Y está claro que eso no sólo se ve en los
colegios más vulnerables sino que es algo bastante transversal, lo que indica
un problema cultural.
Por ahí
es donde se debe comenzar, porque poco importa que exista una brecha en el Simce entre un colegio privado y
uno público, si en ninguno de los dos existe
aprendizaje de calidad y duradero, que desarrolle a la persona como un todo y
la haga ser un verdadero aporte a la sociedad.
Esperemos que este problema, con las medidas necesarias, se
resuelva a corto plazo, para que las nuevas generaciones de trabajadores sean
de calidad.
publicado el dia 13 de junio,
2014

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