lunes, 3 de octubre de 2016

CULTURAL: La pobreza de nuestra enseñanza

El gran enemigo en la educación es la pobreza con la que se enseña, no sólo la pobreza material sino la pobreza intelectual a la que los niños están expuestos y eso es responsabilidad de todos, padres, profesores, gobierno y sociedad en general.


El objetivo de la prueba SIMCE es evaluar los conocimientos de los alumnos en asignaturas como lenguaje, matemáticas y ciencias, y factores no académicos. Aunque yo no soy partidaria de la evaluación con esta forma, creo que sí debería haber un método de medición de conocimientos, por lo que sí, son necesarias, por eso es desconcertante que el gobierno esté pensando  en reducir estas pruebas e incluso eliminarlas en un corto plazo de tiempo, como quien mata al mensajero porque trae malas noticias.
la subsecretaria de Educación, Valentina Quiroga, en sus declaraciones luego de la publicación de los resultados, resaltó la necesidad de “romper la brecha” que se produce en los diferentes estratos socioeconómicos, llamándola el gran enemigo de la educación; y calificó de “indignante” la segregación que se produce en las salas de clases.
Los más afectados en los bajos niveles de rendimiento son los estudiantes, pues tal vez a ellos no les importe en el momento, pero son esas pruebas las que los están condicionando por estar en un colegio “de mala calidad”. Y aunque bien se podría decir que todo el culpa de la mala educación que brindan los profesores, yo creo que es un trabajo en conjunto, si a un alumno que no quiere aprender le ponen a un buen profesor –uno de colegio privado, por ejemplo- el profesor por mas bueno que sea, nunca podrá enseñarle nada porque es el estudiante quien no tiene la iniciativa de aprender; el problema se resuelve en conjunto, profesores de vocación, alumnos con ganas de aprender, y padres que inculquen desde la infancia los deberes escolares a los niños.
No cabe duda que la desigualdad en materia educacional es un hecho y se requieren grandes cambios para empezar a nivelar la cancha y acortar esa “brecha” que tanto perjudica a los más vulnerables. Pero no deja de ser alarmante que la mayor preocupación sea la diferencia que se presenta entre los niveles socioeconómicos y no se ponga el acento en lo que realmente importa en educación, como es mejorar radicalmente la calidad de la enseñanza en todos los niveles y para todos los estudiantes.

Si no se mejora la calidad de enseñanza, a largo plazo, solo va a brindar ciudadanos o profesionales mediocres en materia de educación y eso desencadenaría una baja en el rendimiento laboral.

Los malos resultados en comprensión de lectura en todos los estratos; el bajo rendimiento en matemáticas; el escaso interés por las asignaturas; en fin, el poco desarrollo de cultura académica de calidad que existe en nuestro país es el verdadero enemigo que hay que combatir. Y está claro que eso no sólo se ve en los colegios más vulnerables sino que es algo bastante transversal, lo que indica un problema cultural.

Por ahí es donde se debe comenzar, porque poco importa que exista una brecha en el Simce entre un colegio privado y uno público, si en ninguno de los dos existe aprendizaje de calidad y duradero, que desarrolle a la persona como un todo y la haga ser un verdadero aporte a la sociedad.

Esperemos que este problema, con las medidas necesarias, se resuelva a corto plazo, para que las nuevas generaciones de trabajadores sean de calidad.





publicado el dia 13 de junio,

2014

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